El Camino de Santiago, si se hace solo y en época libre de masificación, se convierte en una amalgama de sentimientos y significados.
Es un encuentro contigo mismo, un replanteamiento de tus problemas y necesidades reales...una pérdida de la noción del tiempo, un aprendizaje para saber cuidar de uno mismo (si no se va en plan restaurante). Es una forma de conocer a corazón abierto otra España diferente, sus miserias, sus grandezas, y desterrar tópicos (o afianzarlos)...incluso derribar mit [...]
Leer más...